Chelva se ha convertido en uno de los municipios de la Comunidad Valenciana con más atractivos turísticos debido a su antigüedad. Si vas a visitar este histórico lugar, en este artículo te contamos qué ver en Chelva.

Ubicada a 68 kilómetros de Valencia, Chelva no solo cuenta con diferentes estructuras de siglos pasados, sino que, además, se crearon nuevas edificaciones debido a la demanda en el ámbito de la gastronomía y de la hotelería. ¡No te pierdas estos 6 lugares para ver en Chelva!

1. Lavaderos

¿Alguna vez viste lavaderos de uso comunitario? Pues, en Chelva encontrarás siete lavaderos públicos, que no solo sirven para uso común entre los vecinos, quienes suelen reunirse en estos sitios, sino que, también, es un punto de atracción turística debido a su historia.

Los Lavaderos poseen una ventilación e iluminación que permite a sus habitantes utilizar el agua que proviene del río. Estos atractivos dieron paso a una mejora en el desarrollo de las condiciones higiénicas y sanitarias en los siglos XIX y XX.

2. Acueducto Peña Cortada

Si de lugares históricos hablamos, el Acueducto Peña Cortada se lleva uno de los primeros puestos, ya que data del primer siglo D.C. Esta obra de ingeniería hidráulica es, sin duda, la más imponente de España, ya sea por su antigüedad, o por sus tramos de más de 28 kilómetros de longitud.

Parece difícil imaginar que una estructura se mantenga desde hace más de 2000 años, pero en Chelva todo es posible. Esta increíble obra posee unas impresionantes estructuras, por lo que el municipio se ha convertido en un gran atractivo para turistas de todo el mundo.

Entre los elementos que podrás contemplar, se encuentra el Barranco del Gato, el Puente de la Rambla de Alcotas, y la Peña Cortada. Probablemente, no existe turista que se haya ido de Chelva sin visitar el Acueducto de Peña Cortada.

3. La Fuente de la Gitana

La inmensidad de Chelva no tiene límites. Si bien la Fuente de la Gitana está ubicada en las afueras del municipio valenciano, es imposible pasar por allí y no detenerse ante la imponente belleza que brinda este lugar con abundante vegetación.

La Fuente de la Gitana está construida con 22 caños que proveen agua y salen de un panel cerámico. Allí, podrás encontrar dos distinciones locales: una, con el escudo de Chelva, y, otra, con una imagen de una gitana recogiendo el agua proveniente de una fuente. Es esto lo que le da el nombre a “La Fuente de la Gitana”.

4. La Torrecilla o Castillo de Chércol

Si visitas Chelva no puedes perderte la Torrecita, o el Castillo de Chércol. Esta construcción se ubica a un kilómetro al norte de la ciudad de Chelva. La Torrecilla tiene un origen islámico medieval, fue construida entre los siglos XIII y XIV sobre una colonización ibérica.

Esta estructura era utilizada durante las Guerras Carlistas, debido a su posición privilegiada, que permitía tener un gran campo visual. Si visitas Chelva, no puedes dejar de pasar por este histórico atractivo, ideal para visitar con niños.

5. Refugio de la Guerra Civil

Si de historia hablamos, Chelva ha tenido un papel fundamental durante la Guerra Civil Española (1936 – 1939), ya que se construyó un Refugio para proteger a las tropas, quienes podían circular con mayor movimiento dentro de este sitio gracias a sus dos entradas.

Fue construida con roca tobácea, extraída del mismo terreno. Su profundidad máxima es de ocho metros, y posee dos escaleras que, entre ambas, suman 49 escalones, por donde circulaban las tropas y se refugiaban de los ataques del enemigo. Con un ancho de 80 centímetros y un alto de, máximo, 1.80 metros, el Refugio de la Guerra Civil tiene una longitud total de 42 metros.

6. Iglesia Arciprestal Nuestra Señora de los Ángeles

Por si te quedaban dudas sobre qué ver en Chelva, te recomendamos visitar la imponente Iglesia Arciprestal Nuestra Señora de los Ángeles. La construcción de la misma duró más de 80 años, y comenzó en 1626, convirtiéndose en una de las mejores representaciones del barroco valenciano que permanece en pie.

Posee un campanario de más de 60 metros de alto, en donde se puede contemplar su antiguo reloj, que no solo señala la hora, sino que, también, marca el día y el mes. Un dato no menor es que fue nombrado Bien de Interés Cultural en 2006.

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